En una de sus calles, en la calle Mayor, nº 27, encontramos un lugar de acogida que nos servirá como “base de operaciones” en nuestra visita a la zona: "la casa rural “Maquila”.
La casa rural, es una clásica casa de pueblo, totalmente reformada y conservando su sabor original. En la casa se conservan las vigas de madera, en las que pueden verse incluso los clavos donde se colgaban los exquisitos embutidos que todavía hoy elaboran los artesanos del lugar; y en el salón comedor, cerca de la estufa, todavía se oyen los rumores de conversaciones y risas de las mujeres, que antiguamente se reunían para trabajar allí.
Muros anchos, pequeñas ventanas con vistas a ambos lados de la casa, abuhardillados, paredes blancas, una decoración que une lo antiguo con lo moderno...una verdadera casa de pueblo, familiar, acogedora y tranquila, que en otra época acogió a parejas de recién casados que instalaron allí su primera vivienda, y que conserva fotografías familiares.
Sus propietarios, Jaume y Toñi, nos esperaran a nuestra llegada y nos indican los mejores lugares de “tapeo” y los restaurantes con la gastronomía típica de la zona. Podremos degustar entre otros: pilotes de farina de dacsa, coques farçides, olleta de blat, mintxos, pebreretes en sangacho, arròs en fressols i naps y de postre: nísperos, repostería tradicional y miel artesanal de todos los sabores.
También nos podrán aconsejar en las visitas y actividades a realizar. Son de visita obligada, el legado arquitectónico: la Iglesia Parroquial de 1723, el santuario de la Divina Aurora y un Vía Crucis con cerámicas del siglo XVIII, así como los restos de las murallas de la antigua fortaleza, y donde se ubicó posteriormente el cementerio (“Huerto de Cruces” inmortalizado por Gabriel Miró) los restos arqueológicos árabes, los indicios de restos ibéricos y, todavía persiste la artesanía tradicional del barro con el Alfarero José y, el museo del Alambre. La Fuente de la Provincia, alimentada por agua pura de manantial, nos refrescará con sus 221 caños, uno por cada pueblo.